cáncer de mama y alimentación

Cáncer de mama y alimentación

El cáncer de mama es un cáncer muy frecuente en nuestro medio. Sin embargo, a pesar de los diagnósticos poco favorecedores que se dan en ocasiones, debes saber que cáncer de mama y alimentación son una buena combinación. ¡Te contamos por qué!

El sistema linfático en la mama

La mama es un tejido en el cual el sistema linfático está muy presente.El sistema linfático está formado por los ganglios y los vasos linfáticos.  En los ganglios se produce una actividad inmunológica. Esta tiene que ver con lo que recogen los vasos linfáticos de los tejidos y de los órganos de nuestro cuerpo. Los vasos linfáticos son las tuberías que llevan los residuos de los tejidos a los ganglios.

Los residuos deben ser drenados siempre. Si bloqueamos el drenaje linfático, la probabilidad de enfermedad es muy grande. Esto ocurre debido a que se bloquea la actividad normal y natural del tejido, y, según nuestra genética,  se producirá la patología a la cual seamos más proclives.

Durante nuestra vida vamos teniendo manifestaciones de actividad linfática excesiva, por ejemplo amigdalitis frecuentes. La mayoría de amigdalitis no son bacterianas, pero se tratan como si lo fueran, se tratan con antibióticos,  y esto bloquea nuestro sistema linfático.  La mayoría de amigdalitis están relacionadas con la inflamación a nivel de las placas de Peyer (sistema linfático de nuestro intestino).

¿ Cómo se relacionan cáncer de mama y alimentación ?

Esta inflamación se produce por la repetición de agresión de ese tejido. Dicha agresión la producen alimentos a los cuales somos intolerantes o alérgicos.  La manifestación de estas intolerancias suelen ser linfáticas, amigdalitis y procesos respiratorios de vías altas.

Continuamente se manifiesta la necesidad del sistema linfático de evacuar esa inflamación. Lo que se hace de forma incorrecta es tapar la situación con antibiótico.  Finalmente ese bloqueo deriva en un proceso inflamatorio en tejidos más profundos como puede ser la glándula mamaria y, si genéticamente tenemos probabilidad de cáncer de mama, el coctel está servido.

Además de existir intolerancias alimentarias de base, también hay una alimentación concreta para el cáncer.  Las intolerancias alimentarias más frecuentes son los lácteos (derivados de vaca) y el gluten.

La alimentación concreta para el cáncer tiene un único principio; La eliminación de los azucares y los hidratos de carbono de índice glicémico elevado será el objetivo principal. Además hay que basar la alimentación en las dietas cetogénicas durante un periodo determinado. Una vez pasado ese periodo hay que hacer cambios alimentarios. Se empieza por eliminar aquellos alimentos a los cuales somos intolerantes. Después, se añaden alimentos con propiedades antiinflamatorias y anticancerigenas, como la cúrcuma,  el maqui….. Nuestra alimentación es nuestra gasolina y de ella depende los procesos bioquímicos de nuestro cuerpo.

Y así es como se relacionan cáncer de mama y alimentación.

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