Antiaging

QUÉ ES LA MEDICINA ANTIENVEJECIMIENTO O ANTIAGING ???

Empecemos por definir el envejecimiento. Son todos los cambios que se producen en nuestro organismo. Estos predisponen a padecer enfermedades y a la muerte. La medicina antiaging estudia estos cambios y previene la evolución hacia la enfermedad. Es una medicina preventiva.

Para determinar las tendencias genéticas se hacen análisis específicos para saber cuál es la probabilidad de padecer una enfermedad. Con ello se pueden modificar algunos aspectos de nuestra alimentación y tomar los nutrientes adecuados para frenar algunos procesos. Por ejemplo, la arteriosclerosis, que nos lleva a tener infartos, embolias, amputación de miembros, etc.

Con estos análisis se puede saber también cuál es la eficacia de tratamientos. También saber si aparecerán los efectos secundarios que podrían darse. Esto es especialmente importante en las terapias hormonales, para saber si esa persona puede desencadenar o no otra enfermedad además que la que se está tratando (un cáncer, por ejemplo).

Sabemos que la enfermedad depende en parte de nuestra genética, pero son mucho más importantes nuestros hábitos de vida. Por ello la medicina antiaging trata de hacer cambios en los aspectos ambientales y de controlar los déficits internos, especialmente de radicales libres, con tratamientos como la ozonoterapia.

La medicina antiaging nos permite tratar al paciente antes de que aparezca la enfermedad, retardándola, incluso evitándola. Y lo más importante es que los tratamientos permiten mejorar la calidad de vida de un paciente que ya tenga una enfermedad degenerativa. Algunas son arteriosclerosis, demencia (en fases iniciales), cáncer, SIDA, dolor invalidante….

Medicina convencional y medicina estética antiaging

La medicina convencional tiene limitaciones que se pueden complementar con los tratamientos que usamos en las terapias antiaging. Los pacientes deben saber que siempre hay terapias de soporte a cualquier enfermedad. También que la calidad de vida depende de la aplicación de tratamientos complementarios a los convecionales.

Mejoran todas las funciones que han ido disminuyendo con la edad:

  • Resistencia en la actividad física
  • Memoria
  • Visión positiva de la vida
  • Calidad de la piel, músculos, huesos
  • Actividad sexual

1 – MEDICINA ANTIENVEJECIMIENTO O ANTIAGING

Podemos definir varias fases:

  • Constructiva. Hasta los 20 años el organismo está en formación continua. A partir de ahí el ADN (sustancia genética) pierde cada año un 1% de capacidad reproductora. La división celular empieza a cambiar.
  • Preventiva. A partir de los 20 años debería intentarse el mantenimiento de las funciones del organismo. Esto se consigue llevando un estilo de vida sano (ejercicio, nutrición, relajación…)
  • Estratégica. A partir de los 40 años, cada vez supone más trabajo mantener el rendimiento. Se lleva a cabo con un Programa personal de Salud.
  • De envejecimiento: A partir de los 50 años, no se trata de prolongar el tiempo de vida, sino de prolongar el buen estado de salud. El mantenimiento de la calidad de vida es de máxima prioridad en esta fase.

La lucha contra el envejecimiento se fundamenta en cinco principios:

  • Alimentación sana y equilibrada.
  • Ejercicio físico continuado, de acuerdo con la constitución física y la constitución del individuo.
  • Suplementación vitamínica, de minerales y oligoelementos, en caso necesario.
  • Relajación y control del estrés. Meditación
  • Compensación de los cambios hormonales

2 – PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO

El proceso de envejecimiento es continuo y progresivo, entendiendo por “biológico” el natural, en ausencia de enfermedad. La enfermedad es un hecho añadido que sin duda puede acelerar el proceso de envejecimiento, se ha de considerar por tanto, como un elemento añadido y diferenciado.

El proceso es continuo, pero no es lineal, ni tan sólo es homogéneo en todo el cuerpo. Por ejemplo el envejecimiento arterial es independiente del envejecimiento del tejido óseo, del envejecimiento muscular, del endocrinológico, del neurosensorial, etc.

El proceso se produce por tanto como un mosaico y es característico de cada persona. Esto define un concepto que hemos de tener muy claro: el proceso biológico del envejecimiento no se puede considerar, y por tanto tratar a nivel poblacional, sino que se ha de estudiar y tratar a nivel individual, ya que es diferente para cada persona.

En síntesis, el proceso comporta un descenso progresivo de la eficiencia y vigor, atrofia de la mayoría de órganos, aumento a la vulnerabilidad a traumas, progresiva deficiencia del sistema endocrino y del sistema inmunitario, así como un aumento del riesgo de procesos tumorales.

¿Por qué envejecemos?

La respuesta a esta pregunta es la clave para abrir la puerta de las formas de actuación de la Medicina Antienvejecimiento.

Hay varias teorías, que sin ser absolutas cada una por sí sola, en su conjunto responden a la pregunta.

Teoría de los radicales libres: oxidación de moléculas Hartman D.

En el año 1956, estableció la teoría de los radicales libres. Dice que el organismo produce radicales libres, esto es, moléculas con uno o más electrones no pareados en su órbita externa, que son muy reactivos y pueden degradar otras moléculas como glúcidos, lípidos, proteínas y ADN principalmente. A más producción de radicales libres por un organismo, más probabilidades de oxidación de moléculas y por tanto, más degradación de células, tejidos y órganos, por tanto más envejecimiento del organismo en su conjunto.

Teoría de las mitocondrias

Hartman D. el año 1972, y Miguel J. y cols. el año 1980, establecen lo que se conoce como la teoría de las mitocondrias, una concreción de la teoría anterior. El 90% de los radicales libres se producen en las mitocondrias. Estos autores dicen que el envejecimiento depende de su correcto funcionamiento. Las mitocondrias son unos corpúsculos celulares donde tiene lugar la cadena de transporte electrónico. Esta es la fase de producción del ATP, principal fuente de energía para todos los procesos biológicos del organismo.

Dependiendo del tipo de células, hay en cada una, entre 50 y 2.500 mitocondrias. En todo el cuerpo humano tenemos unos 10 millones. Regeneran cada día unos 40 kilos de ATP. Todo este proceso se lleva a término mediante una serie de enzimas en cadena, ubicados en la membrana interna de las mitocondrias. Cuando se estudia a nivel molecular, lo que pasa es una verdadera joya, es un reloj de precisión de la naturaleza.

A nivel molecular

En todo este proceso de producción de energía se derivan cambios de estructura por transferencia de electrones entre moléculas. Es un proceso en cadena, con una pérdida natural de electrones -los que generan radicales libres-.

El organismo tiene mecanismos para defenderse de los radicales libres. Hablamos de mecanismos internos principalmente enzimáticos (catalasa, superóxido dismutasa, glutation peroxidasa, entre otros) que transforman estos radicales libres en productos no tóxicos. Por otro lado, mecanismos externos, como son la aportación de moléculas antioxidantes por parte de la dieta, que neutralizan los efectos oxidantes de los radicales libres. En condiciones normales, en el proceso de transporte electrónico mitocondrial, se pierden como radicales libres entre el 2 y el 5% de los electrones transportados, y por esta cantidad de radicales libres, el organismo en condiciones normales tiene capacidad de neutralización.

En la mitocondria hay un ADN denominado mtADN, que se sintetiza en ella misma. Es la excepción, ya que todo el ADN se sintetiza en el núcleo celular. Este ADN es genéticamente de origen exclusivamente materno. De las mutaciones de este mtADN, por su propia labilidad, ya que no está protegido por histonas como el ADN nuclear, frente a los radicales libres que se producen en la propia mitocondria, se puede ir degradando y mutando.

De sus alteraciones, se deriva una menor efectividad de algunos de los enzimas y proteínas que intervienen en el proceso. Estas son precisamente sintetizadas dentro de la propia mitocondria por el mtADN. La consecuencia del aumento de la pérdida de electrones en el proceso, es un aumento de la producción de radicales libres en el organismo, hasta un punto que se puede sobrepasar la capacidad neutralizante del mismo, y como consecuencia aumentan las degradaciones moleculares de proteínas estructurales, de enzimas, lípidos, ADN y se acelera el proceso de envejecimiento biológico.

Teoría de las membranas

Zs-Nagy, I. el año 1994 estableció la teoría de las membranas. Este autor observó que el proceso de envejecimiento se caracteriza por la acumulación de una sustancia denominada lipofucsina (lípidos que se tiñen por el colorante de la fucsina), que se produce como consecuencia de la oxidación de los ácidos grasos de las membranas celulares. Este acumulo progresivo, da lugar a una especie de invasión del espacio intracelular y se inhiben sus funciones, originando el proceso de envejecimiento.

Como se puede ver, esta teoría que es cierta, ya que en el proceso de envejecimiento, el acúmulo de lipofucsina intracelular es una de las causas, es también una consecuencia concreta de la sobreproducción de radicales libres, ya que son estas moléculas, las que oxidan los ácidos grasos de las membranas celulares y producen la lipofucsina.

Teoría de los telómeros

Hayflick, L. el año 1982 estableció la teoría de los telómeros. Esta teoría es independiente de las otras que tienen como denominador común los radicales libres. Los telómeros son las porciones terminales de los cromosomas. Como todo DNA, forman una doble hélice. Son unas porciones de DNA que no tienen información genética, que repiten millares de bases con la secuencia TTAGGG. En cada replicación celular, la enzima telomerasa, que es la que tiene la función de la replicación de los telómeros no lo hace completamente; siempre deja una pequeña secuencia sin replicar. Esto comporta que después de 40-50 divisiones celulares, la célula no se puede replicar más por falta de DNA telomérico. Entonces se produce un proceso de apoptosis y la célula es destruida.

De hecho, los telómeros actúan como un reloj biológico de las células. A lo largo de generaciones, las nuevas células, aunque de hecho son células “jóvenes”, la expresión genética varía con el tiempo y en el transcurso de los años, las misma células no se expresan genéticamente como lo hacían sus predecesoras de hace veinte o treinta años. Este hecho es también un condicionante del proceso del envejecimiento biológico.

Hechos bioquímicos concretos que se producen en el proceso del envejecimiento

Hemos expuesto las teorías más destacadas que intentan explicar el envejecimiento. La teoría de los telómeros nos lleva al concepto de causas genéticas. Esto es, la configuración del DNA de cada persona. Por otro lado, las investigaciones sobre el genoma humano están abriendo la puerta a la localización de los genes que pueden condicionar una mayor longevidad. Este hecho que nos demuestra que pueden existir familias longevas en cualquier parte del mundo, y que los científicos están estudiando para encontrar genes comunes que expliquen esta longevidad.

En términos generales, podríamos aceptar que los condicionantes genéticos representan un 25% de las causas de la longevidad. Sin embargo, el otro 75% de causas dependen de factores ambientales relacionados con los hábitos y estilo de vida.

Por este motivo, hemos de conocer qué nos pasa bioquímicamente en el proceso de envejecimiento, con la finalidad de poder aplicar una Medicina Preventiva a nivel poblacional, con una política de información sanitaria, sobre alimentación y hábitos de vida, y a nivel médico, mediante un meticulosa anamnesis, exploración física, un amplio estudio bioquímico y un tratamiento individualizado.

De forma muy resumida exponemos a continuación, las principales alteraciones a nivel molecular que condicionarán una aceleración del proceso del envejecimiento biológico, para que sirvan de base, para saber qué hemos de hacer para retrasarlo al máximo, con la finalidad de mejorar la calidad de vida.

1. Radicales libres

Destaquemos un hecho. Más que aumento de radicales libres, hemos de hablar de desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad de neutralización del organismo. Por ejemplo, hacer ejercicio físico es bueno y recomendado como una herramienta importante del antienvejecimiento. No obstante, éste aumenta la producción de radicales libres. Debemos conocerlo para poder contrarrestarlo mediante un adecuado aporte externo de antioxidantes, en función del tipo e intensidad del ejercicio físico que se desarrolle.

La producción endógena de radicales libres, como se ha comentado, en un 90% tiene lugar en las mitocondrias. Por tanto es a este nivel donde tendremos que intervenir si queremos regular su función.

Tenemos también fuentes externas de radicales libres. Podemos citar:

  • Las radiaciones UV solares, que producen una elevada cantidad de reacciones de oxidación en la epidermis y en la dermis; esto da lugar a graves lesiones estructurales.
  • El ozono ambiental que se sabe desde hace tiempo que es un potente oxidante.
  • Humo del tabaco, que afectará de forma muy directa el sistema respiratorio.
  • Una gran parte de los pesticidas son oxidantes. Los que no los son pueden ser mutagénicos.
  • Drogas como la cocaína forman un potente radical libre denominado nitróxido de norcaína.
  • También pueden actuar de esta manera algunos fármacos como la ciclosporina, paracetamol,fenotiazinas y algunos antibióticos.
  • Finalmente algunos metales en exceso como Ni, V, Cd, Cr, Co, Al y el Fe. Éste último se añade a muchos alimentos de supermercado.

Esta práctica de adicionar a los alimentos, hierro (y/u otros elementos metálicos o vitaminas) personalmente consideramos que no debiera estar autorizado. Inconscientemente, muchas personas están sometidas a una elevada ingesta de hierro –u otros elementos– que pueden tener efectos muy negativos. Si alguien precisa hierro, ha de ser el médico quien lo prescriba.

Relación entre enfermedades

Es ampliamente conocida la relación entre el colesterol y la aterosclerosis. Conviene aclarar sin embargo, que la molécula que desencadena una batería de reacciones químicas que conducirán al placa de ateroma, no es el colesterol en genérico, sino su fracción LDL pero no la nativa, sino la oxidada. El oxLDL, es la molécula que el organismo reconoce como extraña y los mecanismos inmunológicos de defensa iniciados por los macrófagos, desencadenarán una reacción inflamatoria que dará lugar a la formación de la placa de ateroma.

Sin embargo queremos aclarar que los radicales libres no son per se perjudiciales, y por lo tanto no se ha de intentar neutralizarlos totalmente. Los radicales libres son un arma muy importante para el organismo en muchos mecanismos de defensa. Podemos citar como ejemplo representativo (pueden haber muchos otros) su acción en los mecanismos de defensa frente a la infección microbiana. Cuando un microorganismo patógeno es fagocitado por los macrófagos, es precisamente la producción celular de radicales libres “la munición” que la célula “dispara” para matar el microgranismo fagocitado. El concepto en consecuencia es que lo nocivo para la salud, es el exceso de radicales libres, no su existencia a unos niveles que puedan considerarse fisiológicos.

En la actualidad disponemos de técnicas analíticas que nos permiten evaluar la oxidación de proteínas, colesterol, ácidos grasos, ADN, enzimas relacionados con el estado redox del organismo, así como evaluar el nivel de antioxidantes de cada persona, para establecer comportamientos nutricionales, o farmacológicos, con la finalidad de conseguir un equilibrio entre oxidación y antioxidantes.

2. Inflamación

Los mecanismos de la inflamación a nivel molecular constituyen unos de los temas emergentes dentro del contexto de la inmunología. Los procesos inflamatorios tienen como primera respuesta, el aumento de las denominadas proteínas de fase aguda, que desencadenan un proceso, casi en cascada de síntesis, de moléculas del tipo de amiloide sérico, citoquinas e interleuquinas.

El mantenimiento de una respuesta inflamatoria con incremento de la síntesis de estas sustancias, inducen a cambios en el tejido vascular, interviene en el proceso de la aterosclerosis, alteran las estructuras de las articulaciones, y desencadenan alteraciones que pueden derivar en procesos articulares como, artritis reumatoide o artrosis, y a nivel gastrointestinal, induciendo alteraciones de la permeabilidad de la mucosa intestinal, entre otras.

Las consecuencias de esta acción inflamatoria, es la secuencia: vasoconstricción, edema, dolor.

El equilibrio de los ácidos

Referente a las interleuquinas, tromboxanos y leucotrienos, que son moléculas ligadas a la respuesta inflamatoria, cabe destacar que hay familias de estos compuestos que no son inflamatorios y en ocasiones tienen un efecto antiinflamatorio, por lo que habremos de considerar su equilibrio entre ellas.

Será por tanto importante, mantener un equilibrio nutricional entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3. La vía metabólica de los omega-6, nos lleva a la síntesis del ácido araquidónico, que es un punto de partida de la formación de las prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos inflamatorios, en tanto que la vía metabólica de los omega-3 nos lleva a la formación del ácido eicosapentanoico, del que se deriva otra familia de estas sustancias que no son inflamatorias, mientras otras pueden ser antiinflamatorias. Se deberá, por tanto, detectar desequilibrios nutricionales deficientes en omega-3, dentro de las exploraciones bioquímicas de la medicina antienvejecimiento.

Actualmente están al alcance de los laboratorios especializados, técnicas de ELISA, citometría de flujo y radioisotópicas, para la determinación de interleuquinas, prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, siendo muy importante su estandarización.

Nos faltan todavía muchos conocimientos sobre su metabolismo y significado clínico, a causa del gran número de compuestos de este tipo. Por ejemplo, se conocen y se pueden cuantificar más de 50 interleuquinas, hace falta por tanto, conocer muy bien su función y sobre todo el significado de sus niveles en sangre, en relación a su extrapolación de que pasa a nivel celular.

3. Glicación

Es una reacción bioquímica muy importante en el proceso de envejecimiento a la que no se le da la importancia que merece. La glicación es la unión de moléculas de glucosa o fructosa a proteínas. Esto se consigue enlazando el grupo carbonilo del azúcar y un grupo amino de la proteína, que procede de aminoácidos con dos grupos amino. Los productos resultantes se conocen con el nombre de AGEs (Advanced Glycation Endproducts) esto es, productos finales del proceso avanzado de la glicación.

Las proteínas glicadas, si son enzimas, no pueden actuar como tal alterando las reacciones que catalizan, se ha modificado su estructura molecular. Si son proteínas estructurales, producen alteraciones en los tejidos de los cuales forman parte.

La glicación de las inmunoglobulinas, tiene una especial relevancia, ya que una vez glicadas ya no pueden actuar como anticuerpos, y por tanto origina una depleción del sistema inmunitario. Este proceso favorece la aparición de patologías por autoinmunidad.

La producción de AGEs es habitual, y en cierta forma el organismo tiene mecanismos de defensa. No obstante cuando se producen picos de glicemia o insensibilidad de los receptores de la insulina, la formación de AGEs se incrementa pudiendo producir una acción patológica. Es por este motivo que su acción biológica, es especialmente evidente en los diabéticos y en general en las personas que habitualmente, por actitudes de una alimentación no adecuada en cantidad y calidad, tienen picos altos de glicemia a lo largo del día.

AGEs solubles

Hay AGEs solubles, que se fijan a receptores celulares, siendo muy significativa la patología que se genera en los endotelios de los capilares sanguíneos, de los que modifican su estructura por unión al colágeno, vitronectina, laminina, etc. Estos AGEs solubles son el origen de patologías tan conocidas en los diabéticos, como la microneuropatía y la microangiopatía glomerular, que comportan respectivamente la retinopatía diabética y la nefropatía diabética.

Este proceso patológico conocido en la diabetes, se produce siempre que hay una dieta excesivamente rica en glúcidos de acción rápida, concretamente de glucosa y fructosa, y puede ir produciendo lesiones en los endotelios de los capilares, aspecto muy importante en el proceso de envejecimiento, incluso en personas no diabéticas.
El laboratorio puede controlar también este proceso, mediante la determinación de las sustancias que nos informan, ya no de la glicemia basal, sino del estado de niveles de glucosa a lo largo de un tiempo, pudiéndose además determinar, metabolitos de los AGEs en sangre y/u orina.

4. Metilación del ADN

En situaciones de lesión del ADN por mecanismos oxidativos, se puede producir una metilación. Esto es, la unión de un grupo metilo en algún punto de la estructura del ADN. Este hecho puede “enmascarar” algunos puntos del ADN o alterar otros. Así, alternan mecanismos como, por ejemplo, los que ponen en marcha o detienen su replicación. Se ha visto que este mecanismo puede tener un papel substancial en el proceso del envejecimiento; sobre todo en la predisposición al cáncer y a enfermedades degenerativas cerebrales.

Consecuencias de estos procesos bioquímicos

Se ha hablado de radicales libres, oxidaciones moleculares, glicación de proteínas, metilación del DNA, formación de moléculas inflamatorias etc. Estos procesos y muchos otros, tienen lugar en más o menos intensidad en todos los tejidos y órganos, produciendo las degeneraciones de su estructura, y por tanto reduciendo sus capacidades funcionales.

Como resumen podemos decir, que en el proceso de envejecimiento biológico se producen:

  • Alteraciones del sistema inmunológico, con aumento de la probabilidad de infecciones, enfermedades autoinmunes y cáncer.
  • Alteraciones del DNA tanto por oxidación como por metilación, aumentan el riesgo de cáncer.
  • Disminución de la capacidad de las glándulas endocrinas, que progresivamente irán perdiendo su actividad, disminuyendo la síntesis de hormonas. Con la disminución de la síntesis de hormonas, se puede producir un amplio espectro de reacciones adversas a causa de la citada hiposecreción.
  • Formación progresiva de placas de ateroma en el endotelio de las arterias, evolucionando si no se corrige el proceso, hasta la aterosclerosis.
  • Las alteraciones de las membranas por oxidación tanto de ácidos grasos como de proteínas, afectarán la funcionalidad de las células, teniendo especial importancia este proceso en las neuronas.
  • Consideraciones similares, podríamos ir recorriendo nuestro organismo, describiendo la acción de las reacciones químicas mencionadas y la degeneración que de forma progresiva producen, es decir el proceso del envejecimiento biológico del organismo.

3 – QUÉ HACER EN MEDICINA ANTIAGING

Hemos de prevenir la formación en exceso de radicales libres. En todo caso hemos de mantener un equilibrio entre la producción de radicales libres y el aporte de antioxidantes, para garantizar su neutralización. Sabemos que hemos de prevenir los picos de hiperglucemia que originan picos de insulina. Los desequilibrios de este sistema aumentan la formación de AGEs.

Sabemos que el exceso de colesterol LDL dará más probabilidades de ser oxidado a oxLDL; factor desencadenante del proceso de aterosclerosis.

Desde hace tiempo, y es obvio, que se ha de tener un aporte adecuado en cantidad y equilibrado en calidad, de proteínas, carbohidratos, grasas. Lo mismo ocurre con oligoelementos como vitaminas y macro, micro y oligoelementos minerales.

La evaluación de estos procesos

Sabemos esto y muchas otras cuestiones, que obviamente aquí no podemos entrar en detalles. Lo que hace falta es evaluar estos procesos y como inciden en el metabolismo de cada persona, a través de la determinación analítica de parámetros bioquímicos en muestras biológicas, y a su vez valorar como podrán influir en el grado de envejecimiento, mediante controles sucesivos, estableciendo acciones correctores cuando es preciso.

Como toda exploración de salud, lo primero a practicar es una meticulosa anamnesis para conocer entre otros, los hábitos nutricionales y de vida de la persona, incluso una pequeña encuesta para evaluar su perfil psicológico. Si hace ejercicio físico, de que tipo, hábitos alimentarios, número de comidas al día, horarios, calidad y cantidad de alimentos, si fuma, bebe, si sufre estrés por su trabajo o por otros problemas personales, etc. El objetivo primordial es por tanto conocer el estado de salud actual y poder evaluar posteriormente los cambios tanto bioquímicos como morfológicos.

El estudio analítico

Lo que será la base para el conocimiento del estado actual será practicar un exhaustivo estudio analítico encaminado a conocer:

  • Nivel de oxidación de las proteínas, lípidos y ADN.
  • Evaluación del estado de glucosa en sangre en función del tiempo, y marcadores de la formación de AGEs.
  • Niveles hormonales, principalmente, tiroides, paratiroides, adrenales, gónadas, explorando los diferentes marcadores del eje hipotalámo – hipófisis – glándulas endocrinas.
  • Perfil del tipo de colesterol y otros marcadores de lípidos y lipoproteínas.
  • Marcadores individuales del riesgo cardiovascular independientemente de los lípidos que, juntamentecon los datos anteriores, permitirán elaborar el índice de riesgo cardiovascular y de infarto de miocardio.
  • Marcadores del estado de inflamación.
  • Según la edad y sexo, marcadores del metabolismoóseo.
  • Niveles plasmáticos de antioxidantes, tanto en parámetros de tipo global como perfil de antioxidantes.
  • Perfil de la composición de los ácidos grasos plasmáticos, o eritrocitarios que representa mejor la composición de las membranas, para evaluar si está equilibrada su ingesta de ácidos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados omega 6 y omega 3.
  • Perfil de elementos minerales como Ca, Mg, Zn, Se, Cu, Fe, principalmente y otros como B, V, Mo, y tòxicos cono As, Al, Pb, Cd, Hg.
  • Parámetros habituales de toda exploración de Medicina Preventiva.

Estamos hablando de personas adultas, en edad todavía joven en relación a los niveles de edad actuales. Esto es personas entre 45 y 65 años, aunque también se incorporan personas de mayor edad, incluidas “a priori” dentro del grupo de la geriatría.

Estas personas, si no están enfermas y no tienen ninguna patología, quiere decir que los resultados analíticos serán “normales” y por tanto en teoría, de poco nos servirán o tal vez pensemos que no hay que hacer nada.

¿Valores “normales” o “valores óptimos”…?

Entramos en un concepto que en cierta forma es clave en el desarrollo de la Medicina Antiaging.

Cuando se hace una evaluación clínica para un estudio de antienvejecimiento no estamos delante de un paciente. Nos encontramos con una persona teóricamente sana sin ninguna patología.

Los valores de las pruebas de laboratorio se basan en evaluar los datos cuantitativos en relación con un intervalo de valores que los laboratorios damos como “normales”. Estos valores “normales”, son el resultado estadístico de realizar aquella determinación en personas aparentemente “normales”. Después se agrupan por sexo, raza, edad y décadas.

Ponemos un ejemplo que se puede extrapolar a un gran número de parámetros biológicos. La testosterona en plasma en el hombre disminuye paulatinamente con la edad. Con el descenso se correlaciona su pérdida en la síntesis endógena en las gónadas. La testosterona tiene un nivel máximo a los 30 años. Los valores “normales” se van ajustando por décadas, a la baja. Si se representa gráficamente, es una línea con una constante pendiente negativa. Un hombre de 70 años viene a tener un nivel de testosterona  60-75% de sus valores de los 30 años. Un valor dentro de este rango en un hombre de 70 años, se considera “normal por la edad” y por tanto no se hace nada.

El descenso de la producción de testosterona va ligado a una reducción de la elasticidad de las arterias. Se pierde masa muscular, deficiencias del sistema inmunitario y se tiene mayor predisposición a la osteoporosis. Por tanto, nos preguntamos si hemos de estar satisfechos diciendo que una persona tiene valores “normales por la edad” o hemos de considerar que los “niveles óptimos” serían los que tenía a los 35-40 años. ¿Hemos de aceptar una anormalidad fisiológica como “normal por la edad”?

Un ejemplo sencillo

La hormona TSH es la hormona hipofisaria que regula la actividad del tiroides. Su valor estadístico de centenares o millares de determinaciones considera “normal” un valor entre 0.5 y 5.5 UI/l. Muchas publicaciones recientes demuestran que si bien este intervalo es el que se deduce de las estadísticas poblacionales, a partir de 3 UI/L, se pueden presentar hipotiroidismos subclínicos, con trastornos en el peso, nivel de actividad, tasa de colesterol, adaptación al frío, etc. Nos preguntamos ¿hemos de seguir considerando “normales” los valores estadísticos, o hemos de referirnos a los valores “óptimos”?

La melatonina

La melatonina es una sustancia segregada por la glándula pineal y es la responsable del ciclo del sueño. A partir de los veinte años la glándula va experimentando una atrofia progresiva. Así, a los sesenta años su secreción viene a ser un 20-30% de los niveles de los veinte años. Esta hormona tiene un biorritmo de secreción con un máximo entre las dos y las cuatro de la madrugada. Se sintetiza a partir del triptófano vía serotonina y con una enzima clave reguladora, la N-Acetil-Transferasad.

El déficit de melatonina condiciona dificultad para dormir y menos capacidad para llegar a la fase de sueño profundo, cuya consecuencia será que al dormir menos y peor, durante el día se esté más cansado y con menos capacidad de trabajo. Además esta sustancia interviene el la regulación del biorritmo de la secreción de gonadotrofinas y de la hormona de crecimiento. Es también un potente antioxidante, principalmente a nivel cerebral. Tiene una efectiva acción antidepresiva y acción protectora sobre la oxidación del ADN. Todos estos efectos tan positivos prácticamente desaparecen cuando se está a un nivel de secreción del 20-30% por debajo del valor que se tenía a los veinte años.

¿Son estos valores normales?

Nos preguntamos de nuevo:

¿Hemos de considerar “normales” estos valores tan bajos en una persona mayor, simplemente porque todo el grupo de personas de su edad los tienen también bajos? O, por el contrario, ¿sería aconsejable conseguir farmacológicamente unos niveles “óptimos” para seguir beneficiándonos de las importantes acciones mencionadas?

Una buena parte del que puede hacer la Medicina Antiaging es precisamente que las personas “normales” tengan unos valores bioquímicos”óptimos”; esto es, una situación metabólica óptima, que retardará el proceso biológico del envejecimiento. Ello se consigue a través de los hábitos alimentarios, hábitos de vida, o complementos farmacológicos.

Quisiéramos finalmente resaltar el concepto de la personalización que ha de regir la Medicina Antienvejecimiento. Actualmente las tendencias de los tratamientos médicos se basan en la llamada Medicina de la evidencia. Esto es, aplicar protocolos terapéuticos –médicos y quirúrgicos– en función de datos objetivos, estadísticamente validados y obtenidos en condiciones evaluadas por grupos médicos cualificados y en grupos poblacionales adecuados. Hoy día para tratar síndromes y patologías bien definidas, lo mejor es aplicar protocolos internacionales reconocidos.

Haciendo un símil vulgar, clarificador de conceptos, diríamos hacerse un traje de confección de una buena marca.

La Medicina Antienvejecimiento se ha de sustentar en unos sólidos conocimientos de Medicina Interna. Además, se tendrán en cuenta la Endocrinología-Nutrición y una gran formación en Bioquímica. Ahora bien, el tratamiento, y más que tratamiento el proceso preventivo a aplicar, será específico para cada persona. Se debe serguir el símil anterior, sería hacerse un traje a medida con un sastre clásico, obviamente con un buen sastre, si se quiere ir bien vestido.

En resumen

Desde un punto de vista bioquímico, el proceso de envejecimiento biológico es característico de cada persona. No hay lugar para terapias estándar, sino que cada caso se ha de evaluar y considerar de forma individual.

Finalmente, recordando lo que ya nos decía Galeno. La persona se ha de situar dentro de un contexto y de unos hábitos de vida saludable; “el aire y el ambiente. La comida y la bebida. El trabajo y el descanso. El sueño y el insomnio. Las secreciones y las excreciones. Los movimientos y afectos del alma”.

Esto es, hemos de programar una actividad física suficiente adaptada a la edad y a la situación personal. Para ello, se tendrán en cuenta hábitos alimentarios, erradicación del tabaquismo y de conductas poco sanas. Explorar a fondo, determinadas funciones biológicas según la edad, prestando especial atención en las desviaciones o tendencias que aun cuando estén dentro de los valores estadísticamente normales por la edad, se alejen de los valores óptimos. Teniendo presente también que en muchas ocasiones es más eficiente eliminar lo que va mal, más que dar cosas que teóricamente hacen bien.

Como ya hemos indicado, no hay un tratamiento estándar. Se ha de hacer una exploración y una optimización fisiológica y metabólica específica para cada persona. Estas serán diferente a las que pueda precisar cualquier otro, con la finalidad de mantener el organismo en unos niveles bioquímicos, reflejo de los funcionamientos metabólicos, que permitan retrasar la evolución –por otro lado inexorable– del envejecimiento biológico.

El antienvejeciumiento es intentar hacer aquello tantas veces repetido: “dar vida a los años y no solamente años a la vida”.